lunes, 19 de mayo de 2014

HISTORIAS DISPARATADAS- 5º DE PRIMARIA

LA SILLA MAGICA

Hace muchos, muchos años, en un país muy lejano, había un rey muy poderoso llamado Leopoldo. Si bien Leopoldo sera un muy buen rey que se ocupaba felizmente de sus tareas, tenia una gran tristeza en su corazón. Augusto, su único hijo y futuro heredero de la corona, no podría caminar y jamás podría hacerlo.

Leopoldo, hacía todo lo posible por ayudarle. Pero, por mucho que lo intentara, no se ponía mejor. Intentó ayudarlo con médicos, tratamientos, aparatos.....
Un día el rey, sentó a su hijo en su silla preferida. El hijo parecía normal, pero de pronto la silla empezó a moverse, hacia delante, hacia atrás. Consiguió tirar a Augusto. Augusto se pegó con la cabeza en el suelo y extraordinariamente se levantó y comenzó a andar. El rey se desmayó, pero lo que no sabía es que había perdido la memoria.

Augusto no sabía ni como se escribía su nombre. Pasaron los días, y el rey se dió cuenta de lo ocurrido y de que su hijo había perdido la memoria. Mandó que investigaran la silla mágica a los científicos del castillo.
Augusto ya recordaba algunas cosas, como su  nombre y el de su padre....
Fue gracia a un viejo anciano que era muy sabio y le ayudó.

Así el rey se puso contento al ver que su hijo podría ya estar muy bien.
Gracias al anciano que le ayudó a que su hijo volviera a estar bien...
El hijo del rey se lo agradeció también. Si no hubiera sido por el anciano el hijo seguiría inconsciente.

ESCRITO POR: Maria, Nuría y Lucía.

Las locuras de huesos el perro callejero.


Huesos era un perro flaco y callejero. En el barrio, todas las mañanas, Huesos se sentaba a la puerta de la panadería de D. Cosme, esperando una riquísima medialuna crujiente y calentita que todos los días le obsequiaba el panadero. Todos en el barrio parecía contentos con Huesos, menos.....

Menos el cartero Antonio, que era flaco y bajo. No le gustaba Huesos porque en el barrio, en el que todas las mañanas repartía el correo, cuando Huesos se sentaba en la puerta de la panadería de Don Cosme y Antonio iba a repartir el correo, Huesos no le dejaba entrar y le quitaba las cartas a Antonio. Por eso a Antonio no le gustaba Huesos.


A parte de gustarle las mediaslunas calentitas y crujientes Huesos escondía un secreto. El secreto era que era un superhéroe.
Su amigo Zarih y él tenían poderes como poder volar, tener rayos X, superfuerza, telepatía, etc...
Decidieron ir volando hasta New York para ver más superhéroes. Allí se encontraron con una banda de atracadores que intentaban robar una joyería.

Los perros iban corriendo a la joyería. Resulta que se habían enfrentado antes con ese hombre que era un ladrón. Los perros lucharon por salvar la joyería, tras muchas horas lo consiguieron.
Pero lo que no sabían los perros es que no era normal tener poderes. Por eso, la mujer de la joyería llamó a la policía y a los científicos. Los perros al escuchar a la mujer se fueron corriendo, pero la mujer, que se llamaba Lucía se quedó con sus cosas y los iba a perseguir el resto de sus vidas.  Pero al final a los perros se les fueron los poderes, bueno, en realidad no, pero engañaron a la mujer y a los científicos.

ESCRITO POR: LUCIA, NURIA y MARIA.

Vector contra Huesos


Huesos era un perro flaco y callejero. En el barrio, todas las mañanas, Huesos se sentaba a la puerta de la panadería de D. Cosme, esperando una riquísima medialuna crujiente y calentita que todos los días le obsequiaba el panadero. Todos en el barrio parecía contentos con Huesos, menos.....

Menos Vector porque sabía que toda la gente estaba muy feliz desde que llegó él. Antes Vector era el que mandaba en el barrio. A él le gustaba fastidiar mucho a la gente. Les hacía, a cambio de dinero, darle comida y limpiarle la casa pero cuando vino el perro Huesos la gente ya no le hacia caso a nadie. Siempre con Huesos, no existía Vector.

A la mañana siguiente Huesos no hizo su rutina de todos los días. A Huesos le había picado una araña que era venenosa. De repente ¡plaf¡ Huesos se había convertido en un superhéroe. Salvaba a todos los que podría, pero siempre el resultado era bueno menos cuando....

Vector se interpuso en la acción de Huesos. Él, iba a salvar a una anciana, que estaba en medio de la carretera, pero Vector la agarró, y cuando faltaba una milésima de segundo para ser atropellada, soltó a Huesos.
Entonces el superhéroe Huesos dijo llorando:
-"Pobre abuelita, la han atropellado por culpa de Vector¡", y Vector se echó a reir.
-"ja, ja, ja".
Y de repente Huesos cogió a Vector por la espalda y......

ESCRITO POR: JANA, FÁTIMA E ITZIAR.

El abuelo malo.


Huesos era un perro flaco y callejero. En el barrio, todas las mañanas, Huesos se sentaba a la puerta de la panadería de D. Cosme, esperando una riquísima medialuna crujiente y calentita que todos los días le obsequiaba el panadero. Todos en el barrio parecía contentos con Huesos, menos.....

Menos el abuelo cascarrabias, era muy malo con Huesos. Siempre que lo veía en la calle le tiraba basura. El abuelo era muy feo, con arrugas en la cara, la cara ovalada, los ojos azules, la nariz larga y respingona y de mediana estatura.
Bueno todos los del barrio odiaban al abuelo cascarrabias. Pero un día vino una bruja al barrio y al perro le dió una pócima mágica y se convirtió en.....

En un señor guapo, sin verrugas en la cara. Se puso el nombre de Marcos y cada chico que pasaba le decía un piropo, pero a él no le importaba, lo que le importaba era fastidiar al cascarrabias, o sea al viejo. Por la noche cuando dormía en su mansión vino la bruja y le dijo que solo le quedaban dos día de chico guapo y luego se volvería perro. Aprovechó el tiempo y le fastidió mucho. Le tiraban basura, latas y comida caducada y cuando.....

Cuando pasaron los dos días de volvió a convertir en perro, pero se alegró porque no se gustaba que le dijeran piropos. La bruja le dijo que si quería volver a ser señor y el perro de dijo que no.

ESCRITO POR: NOEL, OUMAR, y CARMEN.